Si después de leer este post no empiezas a calzarte a lo Mowgli, te devuelvo tu dinero!
Que noooo, que leer es gratis 🙂

Mi familia y yo vivimos en un grupo de 5 casas, junto al río. Una de ellas es la 2ª residencia de una pareja de jubilados. Él es escritor, ella artista. También la usan su hijo, su nuera y sus nietos, que se han hecho amigos del alma de los míos.

En una comunidad tan pequeña como la nuestra se estrechan lazos rápidamente y, con ellos y los demás vecinos organizamos comidas, cine “a la fresca”, torneos y pequeñas fiestas mayores. En los torneos, los equipos van por casas y, a la nuestra casa la han bautizado con el nombre de “Can Hippy” (Casa de los Hippy), ¿sabéis por qué?

Uno de los motivos es que mis hijos y yo nos pasamos la vida descalzos. Y, oiga, que no es una cosa hecha al tuntún. Que es una costumbre informada (por mi parte) y voluntaria (por la de todos).

Cuando un niño pequeño está aprendiendo a caminar, los zapatos pueden afectar la forma en que usa los músculos y los huesos de sus pies. Sus piececitos reciben feedback del suelo cuando caminan descalzos, y esto mejora su propiocepción (conciencia de su cuerpo en el espacio). A medida que el niño crece, le metemos los pies en los zapatos y se pierde los beneficios de caminar descalzo.

Pues en mi casa intentamos que eso suceda lo mínimo posible. Los zapatos debilitan y deforman los pies. Y no, no se resfrían por ir descalzos en invierno. Que ya veía como os estabais echando las manos a la cabeza.

Aparte de eso, caminar con los pies directamente en contacto con el suelo permite que el cuerpo absorba electrones negativos a través de la Tierra, lo que ayuda a estabilizar el ritmo diario de cortisol y crear un ambiente bioeléctrico interno equilibrado. Lo que se viene llamando #earthing o #grounding que tiene una serie de beneficios como:

Puede ayudar a reducir el dolor o la inflamación. Y, toma nota, de acuerdo con estudios recientes*, la inflamación es la principal causa de enfermedad en el siglo XXI (desde alergias a Alzheimer, artritis hasta autismo, cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, asma, anemia, lupus y más están relacionadas con la inflamación).
Puede ayudar a mejorar el sueño.
Fortalece el sistema inmunitario.
Regula el sistema nervioso, disminuyendo la ansiedad y el estrés.
Ayuda a normalizar los ritmos biológicos.

Andar descalzo es como descubrir la fuente de la juventud! Kind of.

Otros beneficios mecánicos que tiene el caminar descalzo:
– Mejor control de la posición del pie cuando toca el suelo que despierta un paso ligero y más natural en el cuerpo.
– Mejoras en el equilibrio, propiocepción y conciencia corporal, que pueden ayudar a aliviar el dolor. Al sentir el suelo, se despierta el sistema vestibular (sistema de equilibrio) del cerebro, estimulando nuevas conexiones neuronales y remapeando el cerebro.
– Mejor mecánica del pie, que puede conducir a una mejor mecánica de las caderas, las rodillas y el “core”. Pies más sanos, mejor postura! El cuerpo trabaja con el principio de “use it or lose it”. Si usas tus pies, los mantienes. Si no se atrofian. Y todo lo demás le sigue.
– Mantener un rango de movimiento apropiado en las articulaciones de los pies y los tobillos, así como la fuerza y ​​estabilidad adecuadas dentro de los músculos y ligamentos.
– Alivio de las molestias ocasionadas por zapatos que no se ajustan adecuadamente, como juanetes, dedos en martillo u otras deformidades en los pies.
– Músculos de las piernas más fuertes, que sostienen mejor la región lumbar.

¿Qué? ¿te apuntas al movimiento #barefoot? Puede que te cueste algún tiempo irte adaptando, pero los beneficios!

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